Las plantas medicinales (primera parte)


No son tan inofensivas como parecen

Trabajo original en el Boletín de Nutrición Infantil CANIA. Año 4, Nro. 8. noviembre de 2003

La situación económica actual, el deterioro del poder adquisitivo de las clases más desposeídas, la crisis de los servicios de atención a la salud y una medicina cada día más costosa, han hecho que se incremente el uso de las plantas como una alternativa válida para enfrentar el proceso salud-enfermedad, práctica que se ve reforzada por el hecho de ser medicamentos de eficacia comprobada.

En relación con el uso de las plantas existe un gran desconocimiento sobre como emplearlas, sus principios tóxicos y su dosificación para lograr efectos terapéuticos.

Su uso además, deja al descubierto un proceso mágico, folklórico y científico, que solamente alguien conocedor de esta tríada, puede relacionar para poder llegar a un buen diagnóstico en caso de ingestión accidental, o de suministro inadecuado de brebajes elaborados con plantas para alguna afección en el niño y/o en el adulto.

Para poder entender los beneficios y riesgos del uso de las plantas como medicamentos, es necesario aprender a reconocerlas, aislar sus principios tóxicos, comprender sus mecanismos de acción e intentar contrarrestrarlos, lo cual es una tarea delicada que apenas está comenzando.

La variedad de estos agentes, su ubicación en la planta (hoja, semilla, tallo, etc.), su biodisponibilidad estacional y las características intrínsecas del huésped humano, dificultan a la persona desinformada correlacionar la variada sintomatología con el contacto o la ingestión de plantas.

Por tales razones pretendo, apoyada en la experiencia adquirida en el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico que funciona en el Hospital "José María Benitez" de la Victoria - Estado Aragua, comunicarles los principios esenciales para el reconocimiento y manejo de dichas intoxicaciones.

A continuación se describen las plantas más comunes:

Limón: Citrus aurantiifolia. Swingle (Rutaceae), contiene una furocumarina llamada isopimpinelina, la cual tiene un efecto fotodinámico, que sólo se activa en presencia de la luz solar; por eso cuando manipulamos alguna bebida o comida que tenga limón o rodajas de limón y nos exponemos al sol, se nos mancha la piel. A este tipo de mancha no se le debe aplicar ninguna crema, o ningún tratamiento, sólo hay que cuidar de no exponerse al sol, porque se activa u oscurece la mancha; generalmente suele desaparecer completamente a los tres meses.

Piñón: Jatropa curcas L (Euphorbiáceas), planta muy utilizada por la cultura popular, se le confieren propiedades mágicas. Su látex blanquecino contiene una toxoalbúmina llamada curcina, de sabor agradable; la semilla contiene la mayor cantidad de toxoalbúmina. Cuando los niños ingieren estas semillas presentan las siguientes manifestaciones clínicas: vómito y diarrea que se acompañan de dolores abdominales, luego hipotensión arterial, sensación de malestar, debilidad y trastornos respiratorios. En casos graves el paciente puede llegar al colapso, coma y muerte. El tratamiento que se debe seguir en este caso es realizar el lavado gástrico, administrar pequeñas cantidades de vino mezclado con partes iguales de agua para precipitar la toxoalbúmina, fluidoterapia, permitir que el paciente vomite, ya que muchas veces la acción emetizante del piñón favorece la eliminación del tóxico. Igualmente no tratar la diarrea, administrar antiespasmódicos y cuidados generales. Si el paciente ha sido tratado adecuadamente, su recuperación debe ocurrir dentro de las primeras veinticuatro horas.

Jabillo: Hura crepitans (Euphorbiáceas), planta que se encuentra ampliamente difundida en todo el país; su principio activo se encuentra distribuido en toda la planta: semilla, flor y látex, y está representado por dos toxoalbúminas: hurina y crepitina. El látex de esta planta causa inflamaciones de consideración cuando se pone en contacto con la piel y con los ojos. Las semillas de este árbol al ser ingeridas ocasionan fuertes dolores estomacales acompañados de vómito, diarrea, debilidad, disminución de la frecuencia respiratoria, hiporreflexia y convulsiones. De acuerdo con la intensidad del cuadro clínico puede ocurrir la muerte, pero si se atiende a la brevedad posible, el pronóstico es favorable.

El tratamiento que debe aplicarse en este caso es practicar el lavado gástrico con 30 g de carbón activado en un litro de agua; permitir que el paciente vomite o provocar el vómito; administrar pequeñas cantidades de vino mezclado con partes iguales de agua, para precipitar las toxoalbúminas y fluidoterapia. Tratar las convulsiones si se presentan. El resto de acuerdo con los síntomas.

Ñongué: Datura stramonium (Solanáceas), los principios activos de esta planta son: un alto porcentaje de alcaloides como la belladona, hiosciamina, escopolamina, ácido clorogénico y atropina. Las partes de la planta que contienen la mayor cantidad de alcaloides son los frutos y las hojas. Cuando los niños o cualquier persona ingieren partes de éstas, presentan todas las características de una intoxicación atropínica: sequedad de las mucosas, fotofobia, piel caliente y enrojecimiento generalizado, gran excitación psicomotriz, pupilas midriáticas, desorientación, delirio, convulsiones, alucinaciones visuales y auditivas, crisis de terror o estado de euforia. Además puede presentar retención urinaria, parálisis intestinal, fiebre, distensión abdominal y vesical; coma seguido de muerte.

El tratamiento a aplicarse en caso de intoxicación por esta planta, consiste en practicar el lavado gástrico con carbón activado al 20%, ó solución yodo yodurada (lugol débil) o tanino (té fuerte). Administrar purgante salino (leche de magnesia o sal de epson). Usar Prostigmine, a la dosis de 0,04 - 0,06 mg/kg de peso, intramuscular en una sola dosis. De persistir los síntomas se repite la dosis a las cuatro horas. Reducir la temperatura corporal y la rubicundez por medios físicos (compresas frías). Fluidoterapia. Forzar la diuresis con furosemida. Si hay distensión abdominal, colocar una sonda vesical y medir la diuresis. Tratar las convulsiones con barbitúricos de acción corta. Vigilar la posible retención urinaria.

Berbería o Flor de la Reina: Nerium oleander (Apocináceas), ésta es una planta que contiene gran cantidad de glicósidos cardiotóxicos: oleandrina, neoridina, oleandrosina, glicósidos cianogénicos entre otros, los que le confieren su alta toxicidad. Los principios activos se encuentran distribuidos en toda la planta, principalmente en las hojas, ya que cuatro hojas de esta planta son suficientes para matar a un niño.

El uso de esta planta debe ser externo, para baños en caso de lechina o inhalada en caso de sinusitis.

El cuadro clínico que se presenta en caso de intoxicación es: bradicardia, diuresis elevada, vasodilatación (a dosis bajas), vasocontricción (a dosis altas), aborto, parálisis, vómitos, diarreas sanguinolentas, arritmias cardíacas, paro cardíaco hasta ocasionar la muerte. El tratamiento a aplicarse en este caso es administrar atropina, emético y lavado gástrico; otras indicaciones según síntomas.

Caña Muda: Difenbachia amoena (Araceae), los principios activos se encuentran en toda la planta, especialmente en las hojas; la savia es ligeramente lechosa e irrita la piel. El mayor porcentaje del principio activo está representado por el oxalato de calcio, el cual es sumamente irritante e hipersensibilizante, y por proceso de biotransformación se convierte en ácido oxálico el cual se presenta en forma de agujas cristalizadas y se acumulan a través de los canalículos renales produciendo una obstrucción mecánica.

Si se mastican las hojas de esta planta, puede producir edema de las cuerdas vocales con pérdida del habla de manera temporal y en ciertos casos la pérdida puede ser total; edema de la boca, sensación de quemazón en la boca, sialorrea y disfagia. Si el contacto se realiza a nivel de los ojos, se produce congestión, lagrimeo, fotofobia y edema palpebral.

El tratamiento que se aplica en este caso es: administrar antiácidos, demulcentes cada cuatro horas, agua albuminosa (1 litro de agua más cuatro claras de huevo), o aceite de oliva. Administrar esteroides, fluidoterapia, y si el contacto es a nivel de los ojos, se deben lavar bien con abundante agua y aplicar colirio con esteroides y referencia obligada a un oftalmólogo. En caso de ingestión no se debe practicar lavado gástrico ya que su alto nivel de causticidad produciría más daño.

Tártago o Higuereta: Ricinus communis (Euphorbiáceas), esta planta contiene la ricina, que es un principio activo, y la ricinina, que es un compuesto nitrogenado con características de alcaloide, la cual le confiere niveles de toxicidad; el mayor porcentaje se encuentra presente en las semillas; tres semillas son suficientes para producir la muerte de un niño de cuatro años. El cuadro clínico que suele aparecer después de la ingestión de esta planta es: cólico intenso, epigastralgia, vómito, diarrea que puede ser sanguinolenta; taquicardia, hipertensión y colapso respiratorio.

El tratamiento que se aplica es lavado gástrico con agua bicarbonatada o carbón activado (30 g disuelto en 1 litro de agua). Si los síntomas no ceden, administrar cada dos horas, pequeñas cantidades de carbón activado (una cucharada de carbón activado en 60 ml de agua). Permitir que el paciente vomite o provocarlo. Administrar antiespasmódico sin suprimir la diarrea. Fluidoterapia. Alcalinizar la orina administrando bicarbonato de sodio, el resto del tratamiento es sintomático. En casos graves practicar la exanguinotransfusión o diálisis. Vigilancia del funcionamiento hepático y funcionamiento renal. La muerte puede ocurrir hasta doce días después de iniciado el cuadro de uremia.

Yuca Amarga: Manihot esculenta (Euphorbiáceas), el principio activo está representado por glicócidos cianogénicos, los cuales por descomposición hidrolítica actúan sobre las enzimas o ácidos, liberando el ácido cianhídrico y posteriormente se transforma en cianuro, el cual es poderosamente tóxico.

El principio tóxico está presente en todas las partes de la planta con más concentración en las hojas y raíces.

Los síntomas que aparecen son iguales a los de una intoxicación cianhídrica, y los más predominantes son: náusea, vómito, cólicos abdominales, diarrea, estupor, convulsiones tónicas, opistótono, contractura de los maseteros, midriasis, coma, disnea, abundantes secreciones, asfixia, bradipnea, apnea, cianosis y muerte. De acuerdo con la intensidad del cuadro y el tiempo de aplicación del tratamiento, hay posibilidad de recuperación si se logra superar la gravedad de la intoxicación en las primeras doce horas. El tratamiento a aplicar es la inhalación de nitrito de amilo. Una ampolla es igual a 0,2 ml, la cual debe aplicarse cada cinco minutos. Administrar respiración artificial con oxígeno al 100%. Practicar el lavado gástrico seguido de un laxante después de aplicado el antídoto.

Antídoto: nitrito de sodio, 10 ml de solución de nitrito de sodio al 2% endovenoso, a una velocidad de 2,5 - 5 ml por minuto; debe suspenderse la administración cuando la presión sanguínea sistólica llegue a 80 mm de mercurio. Tiosulfato de sodio, preferiblemente o hiposulfito de sodio, 5 - 20 ml de solución de tiosulfato de sodio al 25 % por vía intravenosa a una velocidad de 2,5 - 5 ml por minuto.

Se debe estar preparado para repetir el nitrito de sodio o tiosulfato de sodio, si aparecen nuevamente los síntomas.

No hay posibilidad de distinguir la variedad tóxica de la no tóxica, por ello la yuca no debe consumirse cruda sino muy bien cocida, ya que su principio tóxico es termolábil y volátil. Los alimentos preparados con la yuca son atóxicos, debido a su gran labilidad.

Fortuna o Curía: Alocasia índica var. metállica Schott, el principio activo de esta planta es el oxalato de calcio, el cual por procesos de biotransformación se convierte en ácido oxálico. Se encuentra distribuído en toda la planta especialmente a nivel de las hojas y tallos.

El tratamiento que se aplica es igual al de la Caña Muda (Difenbachia amoena).

Ocumo Bravo: Alocasia macrarrhiza (L). Schott, llamado también falso ocumo; el principio activo de esta planta es el oxalato de calcio, se encuentra distribuído en toda la planta principalmente a nivel de las hojas y el tallo y el tratamiento a aplicarse es igual al de la Difenbachia amoena o Caña Muda.

Peonía: Abrus precatorius (Leguminosae), el principio activo de esta planta es una toxoalbúmina llamada abrina, que se encuentra en la semilla y se hace pejudicial cuando es perforada y se ingiere. El jugo gástrico penetra la semilla extrayendo la toxoalbúmina y como consecuencia se produce la intoxicación que en la mayoría de los casos puede producir la muerte.

Estas semillas tienen un valor dentro de la cultura popular donde le confieren propiedades mágicas para alejar las malas influencias.

La sintomatología que aparece después de la ingestión de estas semillas es: náusea, vómito, cólico, diarrea sanguinolenta, sed, deshidratación, debilidad, transpiración fría, pulso débil y acelerado, temblores de las manos, convulsión, parálisis de los centros respiratorio y vasomotor.

Tiene un porcentaje de mortalidad del 5% y el tratamiento a aplicar en caso de ingestión de estas semillas es el lavado gástrico, administrar carbón activado, catártico salino y tratamiento sintomático y de sostén.

Manzanillo de Playa: Hippomane mancinella (Euphorbiáceas), esta planta contiene los principios activos: brevifolín, alfa carotenos, uroshiol. Se encuentran distribuidos en todas las partes del árbol, el cual segrega un látex blanco, venenoso y cáustico. El fruto es altamente venenoso, este árbol expele un polen sobre todo en las horas de mayor temperatura y es sumamente cáustico, por lo tanto colocarse bajo la sombra de este árbol durante largo tiempo puede producir eczemas en la piel que pueden llegar a convertirse en quemaduras de primer y segundo grado. El humo de la leña de este venenoso árbol puede originar inflamaciones a nivel de las mucosas.

La sintomatología que aparece después de estar en contacto con esta planta es la dermatitis, al producirse inflamación y vesículas con formación de grietas en la piel, exudaciones y formación de costras iguales a las que aparecen en caso de quemaduras.

El tratamiento que debe aplicarse en este caso es similar al que se utiliza para tratar las quemaduras, lavar el exceso de veneno con jabón azul y tratamiento tópico con cremas. No debe usarse alcohol sobre la piel, ya que esparce el tóxico.

Parchita de Montaña: Passiflora adenopoda (Passifloraceae), llamada también pasionaria o flores de la pasión, porque sus pistilos y el color morado que tienen sus flores, presentan alguna semejanza con los instrumentos de carácter litúrgico que se utilizan en la Semana Santa, cuando se conmemora la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Los mercaderes de oficio han utilizado ésto de manera inadecuada, para conferirle propiedades afrodisíacas a esta planta y relacionarla con la pasión erótica que no tiene nada que ver con la pasión de Cristo.

Todas las especies de Passiflora contienen glicósidos cianogénicos; la mayor o menor cantidad de glicósidos, el tiempo de floración, y el estado maduro de la planta, condiciona el porcentaje del principio activo presente en ella. La mayor cantidad del principio activo se encuentra en la corteza o fruto verde.

Los glicósidos cianogénicos presentes en esta planta al hidrolizarse liberan cianuro, y en muchos casos de ingestión de esta fruta, se ha reportado fallecimiento de niños.

En cuanto a la sintomatología y tratamiento es igual al de la Yuca Amarga.

Parapara: Sapindus saponaria (Sapindáceas), esta planta tiene un fruto redondo, pequeño, cuya semilla está envuelta con una gran cantidad de sustancias gelatinosas compuestas por mucílagos y saponinas, razón por la cual antiguamente se utilizaba para lavar la ropa, por sus propiedades jabonosas.

La semilla es muy dura y los niños la utilizan para jugar metras; cuando la ingieren se han reportado casos de fallecimiento de niños por asfixia mecánica y en caso de ingestión de la sustancia gelatinosa que recubre la semilla, se trata igual como si el niño hubiese ingerido cualquier detergente. Se administra antiácido, emolientes y/o cualquier protector gástrico. Los emolientes pueden ser leche, agua con miel, agua albuminosa la cual se prepara con cuatro claras de huevos batidas en un litro de agua y se añade sabor tipo frambuesa, fresa o vainilla para enmascarar el sabor desagradable y de esa manera favorecer que los niños se la puedan tomar.

Algodón de Seda: Calotropis procera (Asclepiadaceae), esta planta tiene un fruto globoso, el cual contiene en su interior unos filamentos nacarados, sedosos, que según la medicina popular se fríen en aceite de oliva, se impregna un algodón y se aplica para tratar las hemorroides.

Los principios activos presentes en esta planta son: tripsina, calotoxina, calotropina y glicósidos cardiotóxicos que pueden llegar a ocasionar la muerte cuando se ingiere cualquier parte de esta planta.

La sintomatología y el tratamiento a aplicar es el correspondiente a la patología cardiológica.

Cayena: Hibiscus syriacus L (Malvaceae), esta planta se utiliza como infusión sedante; se hierve el agua y cuando esté en pleno hervor, se apaga, se le añade dos o tres flores de cayena, se tapa, se deja reposar y se le añade azúcar. Cuando se prepara de esta manera no hay riesgo de que pueda producir alguna toxicidad, pero cuando se cocinan las flores, los mucílagos y la saponinas presentes en ellas, se liberan y pueden producir al ingerirlos, acidosis, irritación gástrica, hiperexcitación, insomnio, todo lo opuesto a las propiedades sedativas que tiene esta planta como infusión.

Los principios activos se encuentran principalmente en las flores, hojas y tallos.

A nivel de cultura popular se utiliza como champú y como baños tranquilizantes antes de acostarse. La manera de prepararlo es poniendo a remojar en agua cierta cantidad de hojas y flores, se deja en reposo durante quince minutos y luego se utiliza siempre por vía externa; preparada de esta manera no se debe ingerir.

Coco de Mono: Lecythis Ollaria (Lecythidaceae), los efectos tóxicos que puede producir esta planta, se deben a la presencia de un compuesto tóxico llamado Selenium Cystathionina, que se forma cuando la planta crece en suelos seleníferos. Este compuesto le confiere las propiedades depilatorias a las semillas.

La mayor cantidad del principio activo se encuentra en las semillas. El cuadro clínico se caracteriza por: náusea, vómito, dolores musculares y convulsiones acompañado de pérdida del cabello, vellos y de las uñas. Dependiendo del cuadro clínico puede llegar a producirse la muerte si no se hace un diagnóstico adecuado a tiempo.

El tratamiento que se aplica en este caso es sintomático, dependiendo de la clínica del paciente.

Merey del diablo: Blighia sápida (Sapindaceae), el fruto de esta planta contiene hipoglicinas A y B, y al ingerirlo produce un síntoma conocido como la enfermedad del vómito, que se presenta con una grave hipoglicemia, náusea, vómito, hipotermia, convulsiones, hipotensión severa y muerte dentro de las 24 horas. El porcentaje de mortalidad oscila entre 40 y 80%.

El fruto de esta planta forma parte del plato típico de Costa Rica, acompañado con pescado salado, ya que cuando está completamente maduro desaparece su toxicidad, pero se sugiere para evitar riesgos, no comerlo nunca.

El tratamiento que se debe aplicar en caso de ingestión de esta fruta es: lavado gástrico, catártico salino (leche de magnesia o sal de epson), fluidoterapia, administrar el Eucol (oxoglurato de diarginina) endovenoso hasta 15 g por día, y el resto sintomático dependiendo del cuadro clínico del paciente.

Hiedra o Higo Trepador: Ficus pumila L (Maraceae), los principios activos de esta planta son las saponinas (sustancias con efectos irritantes que dan lugar a lesiones celulares), y las semillas contenidas dentro del fruto contienen diversas clases de ellas (principalmente la x-hederina).

El cuadro clínico que se manifiesta al ingerir los frutos de esta planta son: aparición de manifestaciones irritantes del tracto gastrointestinal tales como: sialorrea, náusea, vómito, diarrea, dolor abdominal y deshidratación severa. En algunas personas el simple contacto con las hojas puede desencadenar erupciones cutáneas eritematosas y el pronóstico depende del cuadro clínico.

El tratamiento que se aplica en este caso es la administración de demulcentes (agua con miel, leche y/o agua albuminosa), antiespasmódicos, protectores gástricos, antiácidos y el resto sintomático dependiendo del cuadro clínico del paciente.

Eucalipto: Eucaliptus globulus L (Mirtáceas), las partes utilizadas de esta planta son la corteza del tallo, hojas y aceite extraído de las hojas. Sus principios activos son: eucaliptol o cineol (80%), L pineno, canfeno, alcoholes etílico y amílico, ésteres de los ácidos fórmico, acético, resina y taninos. Tienen propiedades antibacterianas, antisépticas, antiespasmódicas, astringentes, bactericidas, balsámicas, broncodilatadoras, diaforéticas, febrífugas y expectorantes. El mentol y el camphor producen una sensación de refrescamiento sobre la mucosa nasal.

Esta planta es muy usada en la medicina popular para tratar el asma, fiebre, gripe, rinitis y sinusitis.

Es conveniente informar que nunca se deben utilizar las tinturas y los extractos puros, como también conocer cuándo se prepara una planta en cocimiento y cuándo en una infusión. La esencia de eucalipto, a dosis demasiado altas, produce dificultades respiratorias. Está contraindicado el uso de aceites esenciales en niños, en particular en los asmáticos, porque se incrementan las secreciones que pueden conducir a un broncoespasmo y como son capaces de atravesar la barrera hematoencefálica, actúan a nivel del sistema nervioso central deprimiéndolo y pudiendo producir convulsiones.

Flor Escondida: Phyllanthus niruri L (Euphorbiáceas), se utiliza la planta sin la raíz, sus principios activos son flavonoides, quercitina 3 rutinósido, quercitina 3- galactósido, ácido ursólico, B-sitosterol, alantoína, lignina, phillantina y se ha reportado también la presencia de alcaloides tipo pirrolizidínicos. Se le atribuyen los siguientes efectos: hipoglicemiante, antiséptico del tracto genito-urinario, citostático, diurético, desintoxicante hepático y se recomienda su uso en caso de diabetes, cáncer, ictericia, inapetencia y prostatitis.

Según el uso popular la llaman rompe-piedras porque destruye los cálculos renales. La presencia de los alcaloides pirrolizidínicos en las hojas, tallos y flores en concentraciones bajas, no llevan a contraindicar el uso tradicional de esta planta, sin embargo, no se puede obviar que su uso continuado a altas dosis, puede producir la posibilidad de veno-oclusión hepática y potencialmente es hepatocarcinógeno.

Fregosa: Capararia biflora L (Scrafulariaceas), se utilizan las hojas, las cuales contienen meliacina, de estructura similar a la hirtina, además de flavonas y derivados fenólicos. Las partes aéreas contienen harpagida y 8-0 benzoylharpagida (o capriariosida) que son analgésicos. También contienen biflorina, considerada como un antibiótico y fungicida tal como lo refiere Duke (1992).

Esta planta tiene efectos antiespasmódico, tónico digestivo, carminativo, antidiarreico, hipotensor, vermífugo; se recomienda su uso en caso de diarrea, flatulencia, hipertensión, parasitosis, malestar estomacal. La dosis letal de la biflorina administrada por vía intraperitoneal en ratas es de 100 mg/kg, según la referencia citada anteriormente. Cuando se administra a altas dosis la decocción de las hojas actúa sobre el sistema nervioso central, provocando efectos estupefacientes y depresivos según lo cita Morton (1981). Como vermífugo no se debe utilizar muy concentrado porque puede producir parálisis.

Al respecto, se prepara usando 2 ó 3 cogollos, se cocinan y el agua sirve para curar la diarrea y los resfriados. Otra manera de prepararlo es cocinando treinta gramos de hojas y flores de fregosa en un litro de agua, dejando hervir por diez minutos. Enfriar un poco y tomarlo tibio, tres tazas al día según indicaciones de Delens (1992).

Gengibre: Zingiber officinalis (Zingiberáceas), la parte utilizada de esta planta son los rizomas, sus principios activos son proteínas, carbohidratos, fósforo, calcio, hierro y agua. La esencia extraída del rizoma contiene los terpenos: cineol, felandreno, citral, borneol, los fenoles: gingerol, la gingerdiona y la dihidrogingerdiona que han sido reportados como potentes agentes inhibidores de la biosíntesis de las prostaglandinas in vitro, con una eficacia superior a la ofrecida por la indometacina según referencia de Kiuchi y col (1982).

Esta planta tiene propiedades antitusivas que se deben a la presencia del 6-shogaol; tiene también actividad antiinflamatoria comparable a la del ácido acetilsalicílico, al inhibir la síntesis de prostaglandinas por interacción con la prostaglandina-sintetaza según Robineau (1996) y Mascolo, N y col (1989); se ha demostrado experimentalmente que el gengibre tiene una actividad antipirética comparable a la del ácido acetilsalicílico administrado a la misma dosis, y también se le ha comprobado actividad analgésica. El sabor acre y ardiente del gengibre se lo atribuyen a la presencia de fenoles; tiene efectos antiespasmódico, febrífugo, antineurálgico, diaforético y carminativo.

Se recomienda su uso en caso de afonía, espasmos, fiebre, flatulencia, gripes, herpes, impotencia e inapetencia. Está contraindicado para las mujeres en el primer trimestre del embarazo porque es sumamente caliente y se cree que tiene propiedades abortivas. Según Alonso (1998), la dosis letal para el 6-gingerol y el 6-shogaol fue calculada en 250 mg/kg y 680 mg/kg respectivamente, considerando que estas cifras son altamente superiores a la dosis de estos compuestos en los preparados tradicionales de gengibre.

Para la preparación se utilizan los rizomas, se cortan en trozos y se cocinan en agua, la cual sirve para la afonía. Según indicaciones de Delens, M y col (1992), cuando se usa para gripe, resfriados y tos, se cocina durante diez minutos medio rizoma de la planta (mas o menos 5-10g) machacado en 300 ml de agua, para reducir a una taza, se le agrega jugo de limón y se endulza con miel de abeja. Se toma una taza caliente antes de acostarse y otra por la mañana.


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